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En Esvidas creemos que cada historia de recuperación merece ser contada, porque en ellas habita la esperanza de quienes aún no se atreven a dar el paso.
Hoy compartimos la de Manuel, un joven extremeño cuya vida estuvo marcada por el alcohol y la cocaína desde los 15 años. Quince años de oscuridad hasta que decidió pedir ayuda.

Lo que empezó como una costumbre “inofensiva” en botellones de pueblo acabó en una espiral de dependencia que le alejó de su familia, de su primer amor y de sí mismo. “Perdí a mi primer amor por culpa de mi adicción”, recuerda Manuel. “Me costó admitirlo, pero estaba destruyéndome… y arrastrando a quienes más quería”.
Durante años intentó salir por su cuenta. Pasó por tratamientos ambulatorios, pero sin compromiso real. “Lo hacía por mi familia, pero no por mí. Aún no quería dejarlo”. Hasta que tocó fondo. “La sobredosis fue una llamada de atención. Sobreviví de milagro. Y aun así, una semana después, ya estaba consumiendo otra vez. Me daba igual vivir”.
Adicción: una enfermedad, no un fracaso
Su vida cambió al ingresar en Montealto, nuestro centro especializado en desintoxicación en Cádiz. Aquí comenzó un proceso real de transformación: “Por fin entendí que la adicción no era una debilidad moral. Era una enfermedad. Y que, como toda enfermedad, necesitaba tratamiento”.
Durante los tres primeros meses de tratamiento, Manuel redescubrió el valor de la escucha, de la rutina, del acompañamiento. Las sesiones grupales fueron duras, pero le dieron lo que más necesitaba: sentirse comprendido. “Me di cuenta de que no estaba solo. Que muchos estábamos luchando por lo mismo”.
Una red que sostiene, un paso hacia adelante
Gracias al equipo terapéutico y al apoyo de sus compañeros, Manuel volvió a sentirse parte de algo. “Aquí nos cuidamos unos a otros. He formado amistades reales, basadas en la verdad y el apoyo mutuo”.

Ahora inicia una nueva etapa: se traslada a un piso tutelado donde continuará con su tratamiento mientras retoma la vida cotidiana. “Es momento de demostrarme que puedo. Sé que no será fácil, pero por primera vez tengo ganas de vivir”.
Ha tomado decisiones difíciles, como alejarse de personas y ambientes del pasado. “Dolió, pero era necesario. Ahora me elijo a mí”.
Un mensaje a quienes aún están en lucha
“Si estás pasando por lo mismo, no te escondas. Pide ayuda. La recuperación no es rápida ni sencilla, pero merece la pena”, dice Manuel. Su historia nos recuerda que detrás de cada adicción hay una persona que quiere vivir, y que con el apoyo adecuado, se puede.
Desde Esvidas acompañamos procesos como el suyo desde una visión integral y humana. Porque salir de una adicción no es solo dejar de consumir: es reconstruirse.






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