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Llevas meses con la entrada guardada, estás en la cola para entrar al recinto donde vas a pasar parte de la tarde y toda la noche, estás con tu grupo de amigos… Una vez dentro, el clima acompaña, la música suena sin parar y los horarios dejan de existir. Todo está preparado para una experiencia que quieres recordar durante años.
Pero, en mitad de ese ambiente, las sustancias aparecen casi como un complemento más del festival. Alguien te ofrece droga, otra persona te insiste en “probar solo un poco”. Miras alrededor y parece que todo el mundo bebe o toma algo. Y quizá te preguntas: “¿De verdad pasa algo por hacerlo solo aquí?”
En España, la mayoría de las personas que acuden a festivales consume alcohol, y una parte importante reconoce el uso de cannabis y otras sustancias estimulantes en este tipo de eventos. La combinación no es inocente: calor, deshidratación, falta de descanso, muchas horas de pie y mezcla de sustancias ponen tu cuerpo al límite aunque tengas la sensación de que “aguantas bien”.
Festivales de verano: El escenario perfecto para bajar la guardia con las drogas
Cuando llegas a un festival, no llegas solo a una serie de conciertos. Entras en una especie de “burbuja” en la que cambian tus horarios, tu forma de relacionarte y hasta tus prioridades por unos días.
Piensa en todo lo que se junta: días libres, sensación de libertad, dormir poco, comer de cualquier manera, estímulos constantes y ganas de exprimir cada minuto. En ese contexto, es fácil que tu propia voz interna pierda fuerza frente a lo que ves a tu alrededor.
De hecho, si lo observas bien, verás varios elementos que favorecen el consumo:
- Sientes que formas parte de un grupo, y el grupo manda.
- No quieres quedarte fuera del plan, no quieres ser “la persona rara” que dice que no.
Quizá te dices que solo será esta vez, o que lo tienes controlado porque conoces tus límites. Sin embargo, esos límites se vuelven más difusos cuando llevas horas sin descansar, con música alta y mucha gente alrededor.
Guillermo Acevedo, socio fundador, terapeuta y director de Esvidas, lo explica de manera sencilla: “Cuando se normaliza el consumo dentro del grupo, se hace mucho más complicado escuchar tus propias señales de alarma”. Y es ahí donde el riesgo empieza a crecer, casi sin que te des cuenta.

¿Qué se consume en los festivales? Listado de drogas comunes
Si piensas en un festival, seguramente te vengan a la cabeza un escenario enorme, miles de personas, poca sombra y muchas horas por delante. En medio de todo eso, es fácil que el consumo de sustancias parezca “lo normal”: ves a gente bebiendo desde temprano, alguien de tu grupo propone “subir un poco más el nivel” y quizá te preguntas si tú también deberías hacerlo para no quedarte atrás.
Antes de hablar de lo que le pasa a tu cuerpo, pongamos nombre a lo que suele circular en estos entornos. En muchos festivales se consume:
Muchas de estas drogas tienen algo en común: alteran tu percepción del cansancio, cambian tu estado de ánimo y pueden aumentar la temperatura de tu cuerpo. Si a eso le sumas calor, deshidratación, poca comida y muchas horas de baile, tu organismo empieza a trabajar al límite aunque tú sientas que “vas bien”.
Riesgos inmediatos que quizá no ves venir
En un festival, ciertos efectos pueden aparecer de manera brusca, incluso si nunca has tenido problemas con el consumo. Pueden darse:
- Episodios de ansiedad intensa
- Ataques de pánico
- Paranoia
- Sensaciones de persecución
A nivel físico, la combinación de deshidratación, calor y sustancias puede llevar a situaciones graves. Puedes empezar con mareos, visión borrosa, náuseas o debilidad y pasar, en poco tiempo, a un golpe de calor o a una descompensación que requiera atención médica urgente.
En paralelo, está el riesgo menos visible: la mezcla de sustancias. Combinar alcohol con estimulantes, depresores o alucinógenos multiplica la carga para tu corazón y tu sistema nervioso. Además, rara vez sabes con exactitud qué estás consumiendo ni su pureza, así que cada toma implica una parte de imprevisibilidad.
A todo esto se suma la pérdida de control. Bajo los efectos de las drogas, es más probable que te expongas a accidentes, relaciones sexuales sin protección, conflictos o situaciones en las que, en otras circunstancias, no te meterías.
Muchas personas, al día siguiente, se sorprenden de decisiones que no reconocen como propias.
Efectos a medio y largo plazo: Cuando el consumo deja huella
Puede que pienses que todo se queda en una noche intensa, unas risas y algo de resaca. A veces es así, pero cuando estos patrones se repiten festival tras festival, verano tras verano, empiezan a dejar huella.
Tu cerebro se acostumbra a asociar diversión con consumo. Cada vez resulta más difícil imaginar un plan de ocio sin alcohol u otras sustancias. Lo que al principio era algo puntual ligado a grandes eventos puede ir colándose en fines de semana normales, salidas esporádicas o reuniones con amistades.
Poco a poco, tal vez notes que necesitas más cantidad para sentir los mismos efectos. Esa tolerancia es una señal de que tu organismo se está adaptando y que el consumo empieza a ocupar más espacio del que imaginas.
También puede que ocurran cambios en tu entorno. Discusiones con tu familia o tu pareja, comentarios de amistades que se preocupan por ti, bajada en el rendimiento académico o laboral, falta de ganas para otras actividades que antes te motivaban. Todo eso va dibujando un escenario distinto al de “solo fue una noche”.
Desde la experiencia clínica, se ve a menudo el mismo recorrido: lo que comienza como consumo recreativo en festivales o fiestas multitudinarias puede convertirse en un patrón que se mantiene durante todo el año y que termina afectando a la identidad, al proyecto de vida y a la salud mental de la persona.
Cuando se normaliza el consumo dentro del grupo, se hace mucho más complicado escuchar tus propias señales de alarma, Guillermo Acevedo, socio fundador, terapeuta y director de Esvidas
Cuidarte también forma parte del plan: consejos y cuándo pedir ayuda
Más allá de la música y del ambiente, el plan del festival también va de esto: llegar bien, disfrutar y volver a casa sin sustos. Para eso, cuidarte tiene que formar parte del paquete, tanto si consumes como si no.
Antes de ir, puede ayudarte parar un momento y preguntarte qué quieres para ti:
- Cuánto quieres beber como máximo
- Qué sustancias no quieres tocar
- Qué señales te indican que es hora de parar
Compartir esos límites con alguien de confianza de tu grupo hace que no dependan solo de lo que decidas en caliente, cuando el cansancio y la presión del ambiente aprietan.
Durante el festival, la clave es escuchar a tu cuerpo.
- Comer algo cada cierto tiempo
- Hidratarte de forma regular
- Buscar zonas de sombra
- Sentarte a descansar aunque tengas la sensación de que te estás perdiendo algo
- Evitar mezclar sustancias
Son gestos sencillos que marcan una gran diferencia, al igual que alternar el consumo de bebidas alcohólicas con agua u otras opciones sin alcohol.
El cuidado en grupo es otro pilar importante: No dejar solos a quienes se encuentren mal, saber dónde están los servicios médicos y acordar puntos de encuentro si alguien se pierde. No es exagerar, es asumir que, en un entorno tan intenso, cualquiera puede necesitar apoyo en un momento dado.
Aun así, hay señales que indican que quizá necesitas algo más que “portarte mejor en el próximo festival”. Por ejemplo:
- Te cuesta disfrutar sin alcohol u otras sustancias.
- Has tenido algún susto y aun así sigues repitiendo el mismo patrón.
- Tu entorno te ha dicho varias veces que está preocupado por tu consumo.
- Notas cambios en tu ánimo, en tu forma de relacionarte o en tus prioridades.
Al final, ir a festivales también implica cuidarse y tener presente que se puede disfrutar sin necesidad de consumir.

Preguntas frecuentes
¿Cómo puedo decir que no sin sentirme fuera del grupo?
Puedes poner límites sin dar grandes explicaciones. A veces basta con frases sencillas como “yo paso”, “hoy no me apetece” o “prefiero estar tranquilo/a”. Si alguien insiste, puedes desviar la atención con algo como “vamos a por agua” o “vamos a otro escenario”, o apoyarte en la persona del grupo con la que más confianza tengas. Recordar que tu cuerpo y tu salud son tuyos ayuda a no sentir que tienes que justificarte por querer cuidarte.
¿Cómo saber si lo que me pasa con los festivales y el consumo ya es un problema?
Puede que empieces pensando que solo consumes en festivales o en ocasiones puntuales, pero con el tiempo notes cambios que te hacen dudar. Por ejemplo, si sientes que solo disfrutas de verdad cuando hay alcohol u otras sustancias, si cada verano vas un poco más allá, si has tenido sustos y aun así repites, si tu entorno te dice que está preocupado o si después de estos eventos te quedas con una sensación de vacío o de bajón que se alarga varios días, es una señal de alerta. No hace falta tocar fondo para pedir ayuda: hablar con un profesional cuando algo te inquieta es una forma de cuidarte, no una etiqueta.
¿Qué puedo hacer si veo a alguien mal en un festival?
Aquí la reacción rápida marca la diferencia. Si ves a alguien desorientado, con dificultades para mantenerse en pie, que respira de manera extraña o que no responde adecuadamente, es importante que no lo dejes solo y trates de llevarlo a una zona más tranquila. Comprueba si está consciente y si responde cuando le hablas. Si puede beber, ofrécele agua a pequeños sorbos para evitar que se atragante. Y, sobre todo, acude cuanto antes a los servicios médicos del festival o pide ayuda de inmediato: es mejor pecar de prudente que llegar tarde.



















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