La adicción que no ves: ¿estás enganchado a las apps de segunda mano?

Apps como Wallapop o Vinted puede derivar en compras compulsivas. Descubre por qué ocurre, qué señales de riesgo existen y cómo prevenir esta adicción.
Escrito por: Inma Alabajos
15/01/2026
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Wallapop, Vinted, Marketplace. A primera vista, estas aplicaciones parecen la herramienta perfecta para ahorrar, dar una segunda vida a los objetos y cuidar el planeta. Compras baratas, oportunidades únicas y la sensación de estar haciendo algo positivo para el medio ambiente.

Sin embargo, cada vez más profesionales de la salud mental observan otra cara menos visible. Lo que empieza como una forma práctica de vender lo que no usamos o encontrar gangas puede transformarse en un hábito difícil de controlar. Alertas constantes, búsqueda de productos a cualquier hora y la emoción de encontrar “el chollo perfecto” pueden desembocar en compras compulsivas, ansiedad y sensación de pérdida de control.

En Esvidas, centro especializado en adicciones, esta realidad comienza a aparecer en consultas y procesos de acompañamiento. No se trata solo de cuánto gastamos, se trata de la relación que desarrollamos con estas plataformas. La pregunta clave ya no es qué compramos, se centra en por qué, cómo y con qué impacto en nuestra vida diaria.

De la sostenibilidad a la trampa del consumo

Durante años, comprar de segunda mano ha estado asociado a responsabilidad, reutilización y ahorro. Ir a un mercadillo o a una tienda de ocasión solía ser una elección consciente, ocasional, vinculada a alargar la vida útil de los objetos.

La llegada de las plataformas digitales ha cambiado por completo ese escenario. Lo que antes implicaba tiempo, desplazamiento y cierta planificación, ahora se resuelve con unos pocos toques en la pantalla. La consecuencia es que una práctica puntual se convierte en una actividad cotidiana, casi automática.

Según datos de la OCU, el 72% de los usuarios reconoce que compra más de lo que necesita porque el producto “es barato” o porque siente que no puede dejar escapar la oportunidad. El problema no está tanto en el objeto comprado, se sitúa en el mecanismo que se va instalando en la mente:

  • Búsqueda constante de novedades
  • Notificaciones que disparan el impulso de mirar la app
  • Sensación de recompensa inmediata al cerrar una compra

El psicólogo y cofundador de Esvidas, José Manuel Zaldúa, lo explica así:

Las plataformas de segunda mano reproducen dinámicas muy similares a otras adicciones comportamentales: estímulos constantes, refuerzo inmediato y la sensación de que cualquier oportunidad puede perderse. Es en ese terreno donde aparece el riesgo adictivo.”

José Manuel Zaldúa, Sociofundador de Esvidas

La paradoja es evidente. Una herramienta creada para fomentar la reutilización puede acabar alimentando la misma lógica de sobreconsumo que decía cuestionar, solo que ahora en formato digital y mucho más accesible.

Dopamina y recompensas: el motor oculto de las compras

Cuando hablamos de uso problemático de estas apps, no hablamos de falta de fuerza de voluntad. La ciencia ha demostrado que las compras compulsivas activan circuitos cerebrales relacionados con la dopamina, el neurotransmisor vinculado al placer y la motivación.

Cada vez que encontramos un producto que nos entusiasma, que recibimos una contraoferta o que alguien nos escribe interesándose por lo que vendemos, se produce una pequeña descarga de dopamina. Esa sensación de placer breve invita a repetir la conducta: abrir la app otra vez, buscar otro artículo, revisar una nueva notificación.

Estas plataformas incorporan elementos diseñados para mantener la atención:

  • Actualizaciones constantes de productos
  • Mensajes de “última oportunidad” o “reservado para ti”
  • Avisos de bajada de precio
  • Temor a perder una ganga si no actuamos al momento, lo que se conoce como FOMO, el miedo a quedarse fuera

Según el informe «Adicciones Comportamentales y Otros Trastornos Adictivos 2024», del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, el 3,4% de las admisiones de tratamiento por adicciones comportamentales en 2022 fueron por adicción a las compras. Además, un 9,3% estuvo relacionado con el uso compulsivo de internet, redes sociales o videojuegos.

Aunque no exista todavía una categoría clínica específica para la “adicción a la compraventa de segunda mano”, los patrones emocionales y conductuales se parecen mucho a los observados en otras formas de dependencia digital.

Un punto clave para la prevención es entender que no se trata únicamente de comprar, se trata de la función que cumple la compra en la vida de la persona. Si la app se convierte en la vía principal para calmar el estrés, aliviar la tristeza o evadirse de los problemas, el riesgo de dependencia aumenta.

España, caldo de cultivo para la sobrecompra digital

En España se dan varios factores culturales y económicos que favorecen este fenómeno:

  1. Cultura del ahorro y de la oportunidad
    La idea de “encontrar un chollo” está profundamente arraigada. Muchas personas sienten una satisfacción especial cuando consiguen algo muy rebajado, incluso aunque no lo necesiten de forma urgente.
  2. Inflación y precariedad económica
    En un contexto de precios elevados y salarios ajustados, encontrar productos más baratos resulta muy atractivo. El problema aparece cuando la sensación de “no puedo dejar pasar esta oferta” se convierte en regla general y no en una excepción.
  3. Normalización social del uso de estas apps
    Hablar de Wallapop o Vinted en conversaciones cotidianas ya es parte de la rutina. Se recomiendan perfiles, se comparten capturas de pantalla y se intercambian trucos para conseguir mejores precios. Ese entorno refuerza la idea de que consultar estas plataformas varias veces al día es algo totalmente habitual.
  4. Escasa regulación del diseño adictivo y de las notificaciones
    Hoy en día, la mayoría de mecanismos que mantienen al usuario conectado no están regulados. Frecuencia de avisos, mensajes persuasivos o diseño de pantallas buscan que el uso se prolongue, lo que dificulta que la persona recupere el control.

Tal como resume Zaldúa, “La línea entre consumo responsable y compulsión es cada vez más difusa. Cuando la búsqueda de gangas se convierte en un fin en sí mismo y desplaza otras áreas importantes de la vida, estamos ante un fenómeno que requiere prevención y educación social.”

¿Qué podemos hacer para frenar esta nueva dependencia?

Prevenir y abordar el uso problemático de estas plataformas implica actuar en varios niveles, desde la persona hasta las políticas públicas.

1. Educación digital y consumo consciente

El primer paso es aprender a identificar los mecanismos que nos enganchan:

  • Revisar cuántas veces al día abrimos la app
  • Preguntarnos si buscamos algo concreto o solo “a ver qué hay”
  • Observar si sentimos nerviosismo o malestar cuando no podemos mirar el teléfono

Puede ayudar mucho establecer límites concretos:

  • Horarios para consultar estas plataformas
  • Presupuesto mensual máximo para compras de ocio
  • Norma de “un objeto que entra, otro que sale” para evitar la acumulación

Una pauta sencilla y útil es preguntarse antes de cada compra: “¿Lo necesito de verdad o me atrae solo por el descuento y la emoción del momento?”

2. Acompañamiento profesional

Cuando el uso de estas apps genera conflicto con la pareja o la familia, provoca deudas, afecta al rendimiento laboral o académico u ocupa una parte excesiva de la vida mental, es importante pedir ayuda.

En Esvidas se trabaja precisamente con este tipo de patrones conductuales:

  • Evaluación personalizada de la relación con el consumo
  • Identificación de emociones y situaciones que disparan el impulso de comprar
  • Diseño de estrategias para recuperar el control y construir hábitos más saludables

Pedir acompañamiento no es un signo de debilidad, es una forma de protección y cuidado.

3. Regulación y políticas públicas

Los profesionales de la salud y del trabajo social reclaman también medidas a nivel institucional. Algunas propuestas que se ponen sobre la mesa:

  • Limitar el número y tipo de notificaciones comerciales
  • Exigir más transparencia sobre los mecanismos que utilizan las apps para mantener al usuario activo
  • Incluir advertencias sobre uso responsable, del mismo modo que se hace en otros ámbitos de consumo
  • Impulsar campañas de educación digital desde centros educativos y servicios comunitarios

La responsabilidad no recae solo en la persona usuaria. El entorno digital en el que interactúa también influye de manera decisiva.

3. Regulación y políticas públicas

Para reducir el peso que estas apps tienen en la vida diaria, resulta muy útil construir otras formas de bienestar:

  • Actividad física y deporte
  • Participación en actividades culturales y comunitarias
  • Voluntariado y proyectos solidarios
  • Espacios de ocio que no giren alrededor de la compra

Cuantas más fuentes de satisfacción existan fuera del consumo, menor será la necesidad de recurrir una y otra vez a la emoción de encontrar una oferta.

La posible dependencia de las plataformas de segunda mano todavía no ocupa grandes titulares. A menudo se percibe como una forma de consumo “inofensiva” que incluso puede parecer positiva, ya que fomenta la reutilización.

Medios como Navarra Información, Huelva Red o La Crónica de Salamanca ya se han hecho eco de esta problemática, poniendo de relieve su dimensión emocional y social. Esa atención mediática confirma que no estamos ante una simple moda, se trata de una tendencia que merece análisis, debate y recursos de prevención.

Uso problemático de internet Esvidas

Preguntas frecuentes sobre adicción a las apps de segunda mano

¿Qué es la adicción a las apps de segunda mano?

La adicción a las apps de segunda mano se entiende como un patrón de uso compulsivo de plataformas de compraventa en el que la persona siente una necesidad intensa de buscar, comprar o vender, incluso cuando esto le genera problemas económicos, emocionales o sociales.

¿Cuáles son las señales de riesgo más frecuentes?

Algunas señales de alerta son:

  • Abrir la app muchas veces al día de manera casi automática
  • Pensar constantemente en posibles compras o ventas
  • Ocultar gastos o restar importancia a las consecuencias económicas
  • Acumular objetos que apenas se usan
  • Sentir nerviosismo o irritabilidad cuando no se puede acceder a la plataforma
  • Problemas con la pareja, la familia o el trabajo relacionados con este comportamiento

¿Cuáles son las señales de riesgo más frecuentes?

Enganchan porque combinan varios elementos muy potentes:

  • Recompensas rápidas en forma de ofertas, mensajes y ventas cerradas
  • Sensación de pertenecer a una comunidad que comparte “truquitos” y chollos
  • Herramientas digitales pensadas para mantener la atención mediante avisos y novedades constantes
  • Clima social que refuerza la búsqueda de oportunidades y el ahorro como valores admirados

Todo ello interactúa con factores personales como el estrés, la soledad o la baja autoestima.

¿Cuáles son las señales de riesgo más frecuentes?

Las consecuencias pueden ir desde un simple malestar puntual hasta problemas significativos:

  • Deudas, gastos que superan lo que la persona puede asumir o dificultades para llegar a fin de mes
  • Discusiones familiares por el tiempo que se dedica a la app o por el espacio ocupado por los objetos comprados
  • Sensación de vergüenza, culpa o pérdida de control
  • Deterioro del descanso y de la concentración por revisar el móvil a altas horas de la noche

¿Cuándo conviene pedir ayuda profesional?

Conviene pedir ayuda cuando:

  • Hay intentos repetidos de reducir el uso sin éxito
  • Aparecen conflictos frecuentes con el entorno
  • El dinero destinado a compras supera lo razonable para la situación económica
  • Se utiliza la app para gestionar emociones difíciles como tristeza, miedo o vacío

Reconocer las señales de riesgo, hablar de este tema con sinceridad y pedir ayuda cuando el comportamiento se escapa de las manos es una forma de autocuidado. El objetivo no es dejar de usar estas plataformas para siempre, se trata de recuperar el control y devolverlas a un lugar saludable en la vida cotidiana.

En Esvidas se trabaja cada día para acompañar a personas que conviven con distintas formas de adicción, incluidas aquellas más silenciosas y normalizadas.

Si te reconoces en alguna de las situaciones descritas o te preocupa el uso que haces de estas apps, dar el paso y pedir orientación puede marcar una gran diferencia.

Es hora de soltar lo que te frena y empezar a creer en ti…

En Esvidas, estamos aquí para ayudarte a dar el primer paso hacia una vida libre de adicciones. Sabemos que no es fácil, pero no tienes que hacerlo solo. Te ofrecemos un espacio donde te escuchamos, te entendemos y te apoyamos en cada momento.

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